¿Cómo llegan los aceites esenciales a nuestro organismo?

 

 

Vía tópica (a través de la piel)

Al ser ricos en vitaminas y en ácidos grasos insaturados, hidratan y nutren la piel en profundidad. También permiten la penetración de los activos benéficos en la dermis y en la epidermis. Contrariamente a lo que pueda parecer, se trata de sustancias que no dejan una sensación grasa en la piel. Por eso se les llama comúnmente aceites secos. La piel queda aterciopelada y resplandeciente en cuestión de segundos.

Vía respiratoria (a través del olfato)

Fue una mujer, la eminente bioquímica Margueritte Maury (1895-1968) quien impulsó la aromaterapia y el uso de los aceites esenciales en los masajes terapeúticos. Hoy en día, es bien conocido el efecto relajante de los aceites esenciales. "Cuando un aroma entra por la cavidad nasal se activa el sistema límbico de nuestro cerebro. Se trata de la parte relacionada con la memoria y las emociones. El 70% de nuestras emociones se generan gracias a los aromas que nos rodean", comenta Varela.

Vía oral (a través del sistema digestivo)

En efecto, podemos tomar los aceites esenciales en forma de píldoras. Eso sí, se aconseja que sea un especialista el que recomiende su prescripción y posología. Los más conocidos en este sentido son los famosos Omegas: 3, 6 y 9.

¿Cómo se usan los aceites esenciales?

Podríamos decir que su uso más sencillo es a través de la aromaterapia. ¡Simplemente tienes que olerlos! Por otro lado, su aplicación a través de la piel es sencilla, si bien debemos tomar ciertas precauciones ya que se trata de sustancias muy concentradas. Es por ello que los aceites esenciales siempre han de usarse diluidos en sustancias conductoras, como en aceites vegetales o arcillas.

Sólo los aceites esenciales de lavanda, manzanilla y árbol de té pueden aplicarse directamente sobre la piel. En cuanto a su uso oral, las cantidades dependerán de cada persona. En este sentido, lo mejor es consultarlo con un profesional.

1. Rostro

Los aceites esenciales son verdaderos reanimadores de la piel. Bloquean ciertos procesos de degradación de las células. Un masaje diario, antes de la aplicación de la crema de cuidado, fomenta la renovación celular y devuelve el resplandor y la flexibilidad a la piel. Con 5 gotas tendrás más que suficiente: "una en la frente, una en cada mejilla, otra en la barbilla y otra en el cuello. Sólo hay que extender estas gotas desde el interior hasta el exterior del rostro con movimientos descendentes", comenta Varela.

2. Cuerpo

Los aceites esenciales se masajean sobre ciertas partes del cuerpo para tratar problemas precisos, estimular la microcirculación y facilitar la pérdida de agua (celulitis, piernas pesadas). Se pueden aplicar sobre toda la silueta para mejorar la elasticidad y la firmeza de la piel.

3. Cabello

El uso de aceites esenciales, calmantes y estimulantes :

​activa la microcirculación,

relaja el cuero cabelludo,

devuelve el tono y la hidratación al cabello.